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BIOGRAFÍA
No
crean a Paz Padilla cuando dice que no viene del mundo del teatro.
Para Paz Padilla, el mundo es el teatro. Estar con ella
es presenciar una continua comedia. Ya de pequeña era
un torbellino: en carnavales se disfrazaba de piconera, y giraba
tanto que destrozaba el traje contra los tapacubos de los coches.
Para Paz, los carnavales eran un conflicto, porque claro, ella se
siguió disfrazando, casi de manera cotidiana... ¡Qué
iba a hacer en Carnaval, cuando todo el mundo se disfraza! Por eso
añadía un cojín al disfraz e iba "disfrazá
y preñá".
Con
este pasado carnavalesco, no extraña que en Crónicas
Marcianas estuviese cada día con un disfraz distinto:
un día iba de torero, otro de Marge Simpson, otro de fan
de Ricky Martin... "Al principio me gustaba, pero había
disfraces que eran un lío. Cuando llevé el disfraz
de cama para la entrevista del conde Lecquio estuve media hora esperando,
y cuando salí estaba con los hierros clavados por todo el
cuerpo".
Recordemos
que Paz Padilla comenzó en 1994 en el programa de Antena
3, Genio y figura, un título hecho a su medida. Fue
entonces cuando Paz se planteó, muy en serio, trabajar en
el arte de hacer reir, pero no encontró un humor con el
que identificarse hasta que llegó a El Club de la Comedia.
Sus cuatro intervenciones (Ascensores, El taxi, Montar
el belén, y Letras de canciones) fueron cuatro
éxitos que ella interpretó con un método básico
pero contundente: "¿Cómo diría esto la
Paz Padilla?".
Paz
Padilla triunfó también con su personaje de hada en
la serie ¡Ala... Dina!: "Antes la gente me decía:
'Paz, cuéntame un chiste'; ahora me dicen: 'Paz, te doy mil
duros si haces un maleficio y me libras de mi mujer' ". Esperemos
que sus fans se contengan y no le digan: "Paz, hazme un
monólogo de El Club de la Comedia"
Que
para eso está la página web, hombre...